Cómo dejar de golpearte

En cinco sencillos pasos

Estoy gordo. Soy feo. Soy estúpido. Soy aburrida Nadie me quiere.

Y así sigue. Esa subpersonalidad, esa pequeña voz desagradable en tu oído, tiene la intención de golpearte, socavarte y follarte. Escaneo de fallas; insistiendo en que no eres digno, que nunca encajarás.

Si no tienes un crítico interno, eres un superhéroe con un vestido. O jeans. La mayoría de nosotros, en algún momento, somos víctimas de la persistente duda o la crítica, o luchamos contra la escasa confianza en uno mismo.

El miedo avivado por esa voz puede detenernos en el trabajo, las relaciones y la vida. Corroe nuestros mejores esfuerzos para aprender y probar cosas nuevas, para vivir con valentía y aventuras. Cuando nos sentimos bien, como cuando estamos en una nueva relación o hemos sido promovidos en el trabajo, puede molestarnos hasta que la inseguridad se apodere y nos haga sabotear nuestra propia felicidad.

En su forma más ofensiva, la voz causa estragos en nuestra autoestima y salud mental. La duda y una imagen negativa de uno mismo pueden mantener la depresión, la ansiedad y otras enfermedades mentales.

¿Quién dejó salir tu voz?

A veces, la voz grita desde la infancia, arraigada en entornos tempranos o personas clave, como padres, cuidadores o maestros, que fueron críticos o negligentes. O se hace eco de los comentarios negativos que hemos recibido en el mundo.

Ser intimidado, ignorado o ser blanco de comentarios hirientes; que nos digan que no tenemos talento (por ejemplo, no eres musical, no puedes dibujar, no tienes esperanza en las matemáticas), todos pueden dejar cicatrices. En el caso de negligencia, puede ser simplemente que nuestras fortalezas y talentos únicos no hayan sido elogiados, por lo que no los apreciamos o los apreciamos poco.

La investigación indica que estas personas, entornos o experiencias apuntan al sentido de sí mismo de una persona: retrasar su desarrollo o dañarlo antes de que tenga la oportunidad de madurar. Cuando el sentido del yo es frágil, puede hacerte más vulnerable a los giros y vueltas de la vida.

La buena noticia es que su sentido de identidad no es fijo: puede desarrollarse y potenciarse a cualquier edad, desde la infancia hasta la edad adulta, si está dispuesto a hacer cambios.
Pero primero, debes darle una BOCA a tu crítico interno.

Así es cómo:

  1. Nombralo. Dale un nombre a tu crítico. Elija algo que considere aburrido como, por ejemplo, Kevin (disculpas a cualquier Kevins que lea esto, pero ese es el nombre que Google identificó una vez como el más improbable para tener una cita *). Cuando la voz comience con su canto oscuro, di tranquilamente "Hola Kevin" como si saludaras a alguien que no te interesa. Desactivará la voz.
  2. Ser curioso. Adopta el enfoque de un investigador. ¿Cuál es el tono, el volumen, el tono de la voz? Es hombre o mujer? ¿Es una voz que reconoces? ¿Es siempre lo mismo o toma diferentes identidades? Descríbete la voz a ti mismo, tal vez no en voz alta si estás en compañía. Tu reputación importa (ligeramente).
  3. Romper con ellos. No debes mantenerte en una relación con nadie destructivo o centrado en detenerte, incluido tu crítico interno. Cuando escuche la voz, recuérdese que las palabras solo pueden picar si le da significado. No tienes que creer todo lo que escuchas. Simplemente deje pasar las palabras y evite engancharse a ellas.
  4. Reemplaza las palabras crueles por otras más amables. La mejor manera de deshacerse de un mal hábito es reemplazarlo con algo más saludable. En otras palabras, reemplace los disparos desagradables de su crítico con palabras que lo hagan sentir bien. Piensa en algo que sabes que es verdad sobre ti mismo: no tiene que estar relacionado con lo que dice la voz. (por ejemplo, si crees que eres amable, solo dite a ti mismo que eres una persona amable).
  5. Reúna evidencia para el verdadero usted. Este es el punto más importante de todos porque debes presentarte una prueba de la persona que realmente eres en el mundo. Entonces, si piensa, o le han dicho, es amable, vaya y haga algo, por pequeño que sea, que le recuerde a la persona amable que realmente es.

Eso es. Cinco pasos Recuerda, la voz no es real, es una ilusión de tus propios miedos. ¿Realmente necesitas tener miedo de ti mismo?

* Una confesión personal: estoy casado con un Kevin.

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