Cómo hacer del tiempo tu mejor amigo

Dejar de controlar lo incontrolable

No podemos comprarlo. No podemos robarlo.

No podemos detenerlo ni acelerarlo.

No podemos ignorarlo. No podemos controlarlo.

No podemos tocarlo, sostenerlo, verlo, olerlo o probarlo.

Pero siempre está ahí. Siempre presente en su estatura.

Algunos días es nuestro amigo. Algunos días es nuestro peor enemigo.

Algunos días parece ser interminable, tortuoso y languidece. Otros días pasa volando, fluyendo a la perfección con alegría y alegría.

Nos salva, pero nos aprisiona. Nos envejece, nos regaña, nos recuerda.

Es una bendición y una maldición.
Foto de Loic Djim en Unsplash

Tratamos de manipularlo, negociar con él, estafarlo. Pero a pesar de todo nuestro esfuerzo, solo fallamos en estos esfuerzos tontos.

Porque el tiempo es constante. Es inamovible e inquebrantable.

Son nuestras mentes las que dan forma a la percepción del tiempo.

Como especie, los humanos han estado tratando de engañar al tiempo ... bueno, desde el principio. Siempre estamos tratando de obtener más. Queremos más horas en el día, más días en el año, más años en nuestras vidas. Queremos más tiempo para jugar, más tiempo para trabajar, más tiempo para resolver las cosas, más tiempo para pasar con familiares y amigos. Queremos más tiempo para viajar, más tiempo para leer, escribir, aprender, crear. Queremos más tiempo para divertirnos, más tiempo para reír, más tiempo para experimentar todas las alegrías que la vida tiene para ofrecer.

Por otro lado, queremos que todo suceda ahora. Queremos acelerar el tiempo que lleva viajar. Queremos acelerar el tiempo que lleva sanar cuando estamos enfermos o heridos. Queremos tener éxito la primera vez que intentemos algo nuevo. Queremos evitar el sufrimiento, el dolor y los fracasos.

Nos aferramos a limitaciones arbitrarias de tiempo en cuanto a la duración de las metas o logros. Necesitamos llegar a este punto en nuestra carrera antes de cumplir los 30. Necesitamos ganar tanto dinero para cuando tengamos 40. Necesitamos tener tantos niños para esta edad. Creemos que estos plazos pueden planificarse, trazarse y cumplirse. Y cuando los obstáculos nos sacan de nuestra línea de tiempo, entramos en pánico. Nos desmoronamos bajo el miedo y la tortura del hecho de que no podemos retroceder en el tiempo y corregir el rumbo.

Solo podemos avanzar. Peleando Racing it. Despilfarrarlo son intentos inútiles de manipulación.

El tiempo es la constante con la que podemos contar con seguridad. No hay nada más confiable que el tiempo.

Sin embargo, lo convertimos en la fuente de nuestro estrés al administrar mal y asignar mal su uso. Hacemos demandas para que nuestro tiempo sea productivo y útil. Nos ponemos ansiosos y perturbados cuando lo desperdiciamos, postergando las tareas que consideramos importantes.

En lugar de luchar contra él, haz las paces con él.
En lugar de juzgar cómo lo estamos usando, permítelo.

Estaba en un paseo en bicicleta el otro día, subiendo un hermoso puerto de montaña. El clima era perfecto, el aire estaba despejado y me sentía vivo y conectado con el mundo. Me detuve en el momento y olvidé que el tiempo existía.

Cuando finalmente miré mi reloj, me di cuenta de que habían pasado horas y que llegaría tarde a una cita si no me daba la vuelta y regresaba. En ese momento, mi percepción del tiempo cambió por completo. De repente, mi cabeza tranquila y clara giraba en pánico. Mi corazón comenzó a acelerarse y mi pecho se apretó mientras corría por el paso de montaña, tratando de ganar tiempo para regresar a mi auto.

En mi apuro, surgió un atisbo de claridad y reconocí que estaba a punto de arruinar mi hermoso paseo matutino. No quería sucumbir al pánico y la desesperación.

En cambio, elegí sintonizar el momento presente. Contuve el aliento y me concentré en que entrara y saliera. Me concentré en el camino en el que estaba conduciendo y en las hermosas montañas que me rodeaban. Me concentré en conducir de manera segura y tranquila en lugar de ser apresurado y sin rumbo.

Mi mente no dejaba de pensar en llegar tarde, el tráfico que podría encontrar una vez que llegara a mi automóvil y el arrepentimiento de no dar la vuelta antes. Escolté esos pensamientos y volví a concentrarme en mi respiración. Continué haciendo esto una y otra vez por el paso de montaña hasta llegar a mi auto. Cuando volví a mirar mi reloj, eran las 10:32 am. Quería regresar al auto a las 10:30 a.m. Me las arreglé para bajar la montaña con la velocidad suficiente para llegar solo dos minutos tarde. Sin embargo, lo más importante es que logré mantener la calma y no arruinar el viaje con pensamientos arrepentidos que solo producirían presión arterial alta y ansiedad.

Este es un ejemplo de bajo riesgo de cómo sintonizar el momento presente puede permitirnos mantener la calma y la tierra sin hacer del Tiempo el archienemigo. Pero practicar en momentos como estos hace que sea más fácil practicar cuando las apuestas son más altas.

Centrarse en la respiración, sintonizarse con las sensaciones del cuerpo, prestar atención a los sentidos de la vista, el olfato, el sonido, el gusto y el tacto, puede mantenernos arraigados al presente, en lugar de ser esclavos de la mente del mono.

El tiempo es constante
Es solo nuestra percepción la que crea confusión o felicidad.

Permita que la atención plena encienda su flujo y encontrará mayor salud y alegría en cada momento de la vida.

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