¿Miedo al dolor? Aquí se explica cómo abofetearlo

Afronta tu miedo al dolor de una vez por todas

Foto de Dmitry Valberg en Flickr

A nadie le gusta el dolor. Ya sea dolor físico o emocional, hacemos todo lo posible para evitarlo. Si bien nuestro miedo al dolor puede haber sido un mecanismo de supervivencia útil para nuestros antepasados, hoy no tiene ningún propósito. Todo lo que hace es causarnos ansiedad innecesaria. Afortunadamente, podemos aprender a conquistar, o al menos disminuir, este miedo.

Mi relación con el dolor (o evitarlo)

¿No todos tememos un viaje al médico? ¿Ser empujado, empujado y presionado?

Sin embargo, llevé la evitación del dolor a un nivel completamente nuevo.

Una vez, el amigo de mi padre me contó cómo, durante un juego de softball, una pelota lanzada mal le golpeó la cabeza y le rompió el tímpano. Después de eso, tomé todas las precauciones en la práctica de la Liga Pequeña, recorriendo las bases con la cabeza agachada y las manos cubriendo mis oídos para una protección adicional.

Como adulto, esta tendencia persistió. Mientras descendía por las empinadas rutas de senderismo, tentativamente bajaba pulgada por pulgada, agitando los brazos, en lugar de arriesgar una planta facial (molestando a mi novio sin fin).

Decidí que necesitaba superar esto y me uní a una clase de kickboxing femenino. Fue increíble, pero como estábamos golpeando sacos de boxeo y no el uno al otro, hizo poco para ayudarme a superar el obstáculo del dolor.

Abofeteando mis miedos

Luego asistí a una clase llamada Witch Kung Fu, organizada por Maja D’Aoust, una profesora oculta conocida como White Witch of LA. El volante mencionó: "Te abofetearán", lo que provocó una leve ansiedad. ¡A nadie le gusta que le den una bofetada!

Como resultado, la bofetada fue estimulante. Incluso, me atrevo a decir, ¡divertido!

Utilizando técnicas de Qigong, la clase enseñó a las mujeres cómo recibir golpes y prepararse para el contacto físico incómodo.

Una rutina de Qigong comienza con una serie de bofetadas autoinfligidas, que comienzan en la coronilla y descienden por el cuerpo. Utilizado en la medicina china, tiene muchos beneficios, como el aumento de la circulación y la eliminación de la energía mental negativa. Si te sientes letárgico, ¡también es un gran estímulo!

Esto es lo que aprendí.

3 realizaciones que disminuirán tu miedo al dolor

1) El dolor es inevitable

En lugar de malgastar tu energía tratando de evitarlo, prepárate.

Al menos con el médico, recibimos una advertencia antes de que clave la aguja. Pero en la vida real, el dolor puede surgir de la nada.

Jugar un juego de gato y ratón con dolor, entonces, es un ejercicio inútil. Por el contrario, si entrenas tu cuerpo para soportar el dolor, estás mejor equipado para manejarlo.

Qigong trabaja para preparar su cuerpo para el contacto, endureciendo su piel para que los golpes y golpes no tengan el aguijón que normalmente tendrían.

2) En un estado relajado, el dolor es más fácil de soportar

¿Le ha dicho alguna vez el médico: "Relájese?" Es más fácil decirlo que hacerlo, ¿verdad?

La verdad es que relajarse relaja la tensión en su cuerpo, lo que a su vez reduce el dolor. También alivia la ansiedad, lo que lleva a un estado mental más tranquilo.

En lugar de ver el dolor inminente como una gran nube de miedo en globo en el horizonte, puedes tomarlo como un viento susurrante con calma.

Qigong utiliza técnicas de respiración para prepararse, cronometrando sus exhalaciones para que pueda dar un golpe en el intestino o un golpe en la espalda con más estoicismo que lo haría en circunstancias normales.

3) El manejo del dolor es una habilidad que se puede dominar como cualquier otra cosa

Después de recibir una bofetada en la cara, mi reacción inmediata fue: "Guau, eso no fue tan malo". Y cuanto más frecuentemente te abofetean, menos pica.

Es por eso que practicar Qigong todos los días aumentará tu tolerancia al dolor, físico o de otro tipo.

Un rechazo o un estallido de ira de otra persona puede sentirse como una bofetada. Y al igual que una bofetada, puede dejar una marca.

La marca, sin embargo, no es permanente. Con el tiempo se desvanece y la vida continúa.

Es por eso que es mejor abordar esas conversaciones que has estado evitando, porque con toda probabilidad no serán tan dramáticas como las has desarrollado. Por otro lado, cuanto más los pospongas, más se enredarán con emociones desagradables, me atrevo a decir, dolorosas, como la ansiedad.

Sin embargo, ¿qué pasa con una lesión o trauma grave? ¿Eventos que alteran la vida que requieren hospitalización o causan angustia emocional duradera?

No hay una respuesta fácil, pero cuanto más endurezcamos nuestro cuero interno y externo, por así decirlo, más fácil será soportar las flechas que la vida nos arroja.

Lo que aprendí ese día es que, si bien no siempre podemos controlar lo que nos sucede, PODEMOS controlar nuestra respuesta. El dolor puede doler por fuera y por dentro, pero no puede penetrar en las partes más profundas de nosotros, esas partes que definen quiénes somos.

¿Qué situaciones dolorosas (físicas o emocionales) te asustan más? ¿Qué pasos tomarás para enfrentar tu miedo?

Publicado originalmente en www.generatemagic.com el 22 de febrero de 2019.